DE LAS CATACUMBAS DE ROMA A PUEBLA: LA HISTORIA ENCONTRADA DETRÁS DE LAS RELIQUIAS DE SAN ZÓSIMO MÁRTIR

- La historiadora Montserrat A. Báez Hernández revela el periplo del cuerpo-relicario extraído de la Vía Tiburtina en 1838.
- El Papa Pío IX donó los restos del mártir de los siglos III-IV al orizabeño José María Mendizábal, quien los trasladó a México.
- La pieza de arte sacro, un cuerpo yacente de cera y tela vestido de noble romano, se venera en el Templo de Santa Teresa.
Por: Redacción Foro21
PUEBLA, Pue. — El subsuelo de la capital poblana y sus recintos religiosos resguardan tesoros hagiográficos cuya riqueza histórica vincula de forma directa a la entidad con los albores del cristianismo y la Roma de los césares. Es el caso de las reliquias de san Zósimo mártir, cuya trayectoria y autenticidad han sido rigurosamente documentadas por la investigadora y doctoranda en Historia, Montserrat A. Báez Hernández, adscrita a la Universidad de Téramo (Italia) y la KU Leuven (Bélgica).
De acuerdo con el desglose historiográfico, el mártir formó parte de los cientos de cristianos que ofrendaron su testimonio de fe durante las cruentas persecuciones del Imperio romano entre los siglos III y IV d.C. Aunque las crónicas del tiempo no preservaron detalles precisos de su biografía, su sacrificio quedó sellado en la memoria de la Iglesia primitiva.
El Itinerario de Roma a la Angelópolis
La ruta física de la reliquia comenzó formalmente el 25 de abril de 1838, fecha en la que sus restos óseos fueron formalmente exhumados de la catacumba de Ciriaca, ubicada en la Vía Tiburtina de Roma. Doce años después, el 27 de mayo de 1850, el Papa Pío IX, operando a través de su vicario general Constantino Patrizi Naro, otorgó la donación perpetua del mártir al filántropo orizabeño José María Mendizábal, quien absorbió y coordinó el complejo traslado marítimo del santo hacia la República Mexicana.
Cronología de Traslación de San Zósimo Mártir
│
├── 25 de Abril, 1838
│ └── Exhumación del cuerpo en la Catacumba de Ciriaca (Vía Tiburtina, Roma).
│
├── 27 de Mayo, 1850
│ └── El Papa Pío IX dona la reliquia al mecenas mexicano José María Mendizábal.
│
└── 25 de Diciembre, 1851
└── Certificación oficial en Puebla por el decano Ángel Alonso de Santiago; apertura al culto público.
A su arribo a la angelópolis, Mendizábal entregó la sagrada osamenta a las religiosas del antiguo convento carmelita de Santa Teresa y San José. Con la finalidad de validar canónicamente su autenticidad ante la feligresía, el decano de la Catedral de Puebla, Ángel Alonso de Santiago, inspeccionó los sellos romanos y emitió la certificación oficial el 25 de diciembre de 1851, autorizando formalmente su exposición y veneración en los altares poblanos.
Un Cuerpo Yacente de Cera Romana
En la actualidad, las reliquias del mártir son custodiadas en el Templo de Santa Teresa (ubicado en el Centro Histórico de Puebla), resguardadas en el interior de un delicado cuerpo-relicario que simula la figura yacente del santo. Esta manufactura artística, característica de las corporaciones y talleres escultóricos romanos de la época, está conformada por un busto, extremidades modeladas en cera fina y un torso estructurado en telas de época.
La efigie muestra al santo ataviado con vestiduras propias de la nobleza patricia romana y sosteniendo entre sus manos la palma del martirio, atributo iconográfico que simboliza la victoria de la fe sobre la muerte física. Los documentos pontificios originales y las auténticas hídrico-documentales que validan el origen romano de san Zósimo se preservan bajo estricto resguardo en los archivos históricos del Vaticano, consolidando este espacio poblano como un sitio de alto valor para el turismo religioso y la investigación del patrimonio virreinal y decimonónico.