¡En Tlaxcala, la llama sigue viva!

¡En Tlaxcala, la llama sigue viva!

Por: Adrián Salazar

Más de tres mil quinientos tlaxcaltecas realizaron una hazaña histórica: festejaron, con un magno evento, 35 años de lucha organizada. Desde hace más de tres décadas, las familias de este estado vecino, decidieron organizarse en las filas del Movimiento Antorchista Nacional en busca de mejores condiciones para sus vidas, transformando su realidad material y sentando las bases para una sociedad nueva, en donde toda la clase trabajadora pueda vivir dignamente.   

            Este evento cobra relevancia por un importante detalle, demuestra que la gente está verdaderamente convencida de que la organización de las masas es el único camino real y viable para su emancipación como clase, pues nadie más va a venir dar la lucha por ellos y, muchos, a atender sus intereses. La realidad lo ha demostrado.

            En cada elección, ya sea a presidente de la república o presidente auxiliar, todos buscan el respaldo de la gente, prometiéndoles “el oro y el moro” para, una vez llegados al poder, darles la espalda y no atender sus necesidades, pero sí llenando sus propios bolsillos y enriqueciendo a sus familiares, amigos y demás camarilla. Lamentablemente, esa es la democracia en nuestro país.

            Por eso es importante la visión de los antorchistas tlaxcaltecas y, sobre todo, su convicción para mantenerse firmes al paso de los años, tan fuerte “como el robledal, cuya grandeza necesita del agua y no la implora”. Así los antorchistas, firmes y serenos han avanzado, paso a paso, con pie de plomo, durante 35 años, luchando un día sí, y al otro también, para que sus familias puedan acceder a servicios básicos como agua potable, drenaje sanitario, redes de energía eléctrica, pavimentación, educación, salud, trabajo y muchas otras necesidades que, pese a ser obligación de los gobiernos garantizarlas, casi siempre, por la vía del hecho, se la niegan a los pobres de México.   

            Sin embargo, su lucha no termina ahí, en todo caso, es apenas el punto de partida, pues la nueva sociedad que el pueblo de México requiere, debe estar guiada por lo hombres más abnegados, sacrificados, desinteresados, buenos y trabajadores que busquen el bienestar colectivo, pensando y actuando siempre en sus hermanos de clase, para ello, se hace indispensable tomar el poder político, para ponerlo al servicio de la clase trabajadora y dejar de utilizarlo como arma de asalto por quienes nos han gobernado sirviendo a los intereses de los grandes empresarios.

            Este festejo nos demuestra que los antorchistas van por el camino correcto, que es difícil y puede llegar a ser complicado, pero es el correcto; también sirve para voltear hacia atrás y observar el camino ya recorrido, los avances logrados y los retos superados. No sólo se trata, pues, de un festejo vacuo, sino uno que alienta a continuar en la lucha y nos obliga a acelerar el paso porque la realidad así lo impone, a cerrar filas, a sumar a más gente y seguir avanzando.

            Asimismo, es importante recordar las palabras del Secretario General del Movimiento Antorchista, Aquiles Córdova Morán: la pobreza responde a la estructura económica vigente y no a fallas individuales. Es un error querer personalizar la tragedia del pueblo; pueden cambiar las gentes o los partidos, pero si no cambia el modo de producción, seguirá habiendo explotación y pobreza. La lucha social no debe limitarse a demandas inmediatas, sino apuntar a transformar la forma en que se produce y distribuye la riqueza. El sistema capitalista concentra los recursos en pocas manos, lo que genera una mayoría empobrecida frente a una minoría privilegiada.

            Por tanto, el camino del antorchismo en Tlaxcala y en el país, aún es largo, pero la meta no está lejos. Su constancia, su disciplina y el fruto de la lucha organizada en estos 35 años, así lo demuestran. Enhorabuena, a seguir luchando por los pobres de México porque ¡en Tlaxcala, la llama sigue viva!

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