El costo de adquirir la canasta básica

Adrián Salazar
De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), durante el mes de marzo, una familia mexicana, integrada por cuatro elementos, necesitaría al menos un ingreso de 19 mil 760 pesos para alimentación y servicios básicos, es decir, la canasta básica registró un aumento del 5.6 por ciento, siendo el jitomate uno de los productos más encarecidos con un aumento anual de 126.3 por ciento.
Es necesario comprender que la canasta básica se refiere a los alimentos necesarios para satisfacer las necesidades esenciales de una persona, mientras que los servicios básicos a los bienes y servicios mínimos no alimentarios que necesita la persona para realizar sus actividades elementales diarias.
Sin embargo, aquí está el grave y peligroso contraste: el salario mínimo es de 9 mil 582 pesos mensuales, por tanto, resulta imposible para una familia con el ingreso de un salario mínimo poder adquirir apenas lo “básico” para sobrevivir a pesar de ser uno de los países de la OCDE donde más se trabaja: un tercio de los trabajadores labora 52 horas a la semana.
De acuerdo con datos del Inegi (2025), apenas 27.2 millones de personas tienen empelo formal y 33 millones lo hacen en la informalidad, es decir, 55.4 por ciento de la población ocupada trabaja en condiciones precarias: sin contrato, sin aguinaldo, sin vacaciones, sin prestación alguna, sin seguridad social y sin estabilidad laboral. Otro dato más: 40 por ciento de la población ocupada gana un salario mínimo o menos. Esta situación es la causa de que el 64 por ciento de la población no pueda adquirir la canasta básica (alimentaria y no alimentaria).
Alguno podría alegar que el Gobierno Federal, en manos de Morena desde el 2018, ha implementado acciones para contrarrestar esta situación, tales como el Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC), sin embargo, en la realidad, estas acciones no han logrado su objetivo, estabilizar los precios de 24 productos y servicios básicos.
De acuerdo con la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), más del 96% de los establecimientos privados que ofrecen estos productos desconocen esta iniciativa y, por lo tanto, no la aplican.
Pero el verdadero problema es estructural, es decir, el modelo político-económico en el que vivimos, garantiza para que estas condiciones de explotación sobre la clase trabajadora, no sólo se reproduzcan, sino que cada día se vayan agudizando más y más, puesto que los dueños del capital, los grandes magnates, son quienes verdaderamente se llenan los bolsillos con el trabajo que no le pagan al obrero.
Por tanto, lo que el pueblo de México requiere con urgencia, no es sólo cambiar al partido político en turno del poder, sino instaurar un gobierno de una estirpe distinta, que verdaderamente represente a la clase trabajadora y, más importante aún, que sea surgido de las entrañas de esa misma clase trabajadora para defender sus intereses, y no los de los dueños del dinero.
Sólo así, se podrá construir una sociedad distinta, donde al trabajador se le garantice su derecho a un trabajo digno y bien remunerado, no para sobrevivir en la miseria, sino para vivir, junto a su familia, dignamente y con decoro. Esa es la tarea de los millones de mexicanos para quienes, el costo de la canasta básica es la vida misma.