El mito del “niño genio”

Rumor sin Fronteras/ Por Gerardo Pérez García
El carrusel de medios de comunicación del joven presidente del Consejo de la Judicatura, Pedro Antonio Martínez Hernández, quien sin rubor alguno se auto denomina «el niño genio», ha servido para mostrar su inexperiencia y una ambición desmedida por hacerse del poder.
En la “feria de medios” se erigirse como el adalid del combate a la corrupción judicial: con él todo, sin él… nada.
Con saco más que ajustado y sin corbata, lleva a cabo solitaria batalla como el Quijote luchando contra los molinos de viento.
Pero, ¿qué tan real es lo que dice el joven presidente del Consejo de la Judicatura?
¿Tendrá el aval de quién toma las decisiones en el Estado?
Y lo toral, ¿su discurso de combate a la corrupción coincide con su actuar y con el de su círculo más cercano?
Desde luego que NO.
Veamos.
Martínez Hernández aseguró haber «suspendido a varios funcionarios judiciales, entre ellos a una Jueza de Primera Instancia y a un Juez Municipal, por formar parte -así lo dijo textual- “de una red de trata de personas”.
La destitución, más no la suspensión -porque desde hace un par de años ya no estaba en funcione- de la Jueza Sandra Lucia Perea Iturriaga se dio como consecuencia de que la misma impartidora de justicia “denunció a una Consejera de la Judicatura ante la Fiscalía General del Estado, por abuso de autoridad”.
Lo que lleva a que el asunto no es nuevo.
Sólo le tocó resolver lo que ya habían avanzado sus predecesores.
Respecto al caso del Juez Municipal, también ya llevaba tiempo en investigación y sólo al actual Consejo le tocó destituirlo e inhabilitarlo, a pesar de que ya había terminado su encargo.
Lo grave es que el Presidente del Consejo de la Judicatura asegure en su carrusel de medios, que “dicho juez formaba parte de una red de trata de personas”.
Declaración que de ninguna manera puede hacer el responsable de la Judicatura, porque violenta el principio de presunción de inocencia en contra de dicho ex servidor público, quién no ha sido oído ni vencido en juicio.
ACABARÁ CON LA CORRUPCIÓN DE LA “VIEJA GUARDIA”
Ahí se nota la falta de expertiz del joven titular del Consejo de la Judicatura Estatal y la inutilidad de su cuerpo de “asesores”.
Además, ha dicho que llegó “acabar con la corrupción” de la llamada ‘vieja guardia’, pero su actuar ni el de su gente cercana es impoluto.
Los hechos así lo demuestran.
¿No es corrupción aceptar un cargo sin cumplir con los requisitos Constitucionales que se exigen para al efecto?
Claro que sí, aunque se defienda diciendo que la Constitución Federal ya había sido reformada, pero no así la Constitución Local que exigía 35 años cumplidos y 10 años de experiencia mínima para ocupar el cargo de consejero de la Judicatura.
Requisitos que -desde luego- no reunía Pedro Antonio Martínez.
Y aunque posteriormente se armonizó la Constitución del Estado de Puebla con la Federal, la violación a la ley se dio de manera clara con su nombramiento.
Si a ello se añade, que Pedro Antonio Martínez Hernández nació el 3 de febrero de 1996 y se tituló el 27 de mayo de 2015, implica que tenía tan sólo 19 años y que cursó la carrera de Derecho en 2 años.
Hechos que ha tratado de desmentir el área de Comunicación Social del Consejo de la Judicatura.
Así que la sospecha de que su título de abogado sea más chocolate que un Carlos V, alcanza visos de certeza.
¿Acaso proteger a un acosador sexual no es corrupción?
Es lo que hace con el ex agente del Ministerio Público y actual Administrador de Juzgados de Oralidad Familiar, Gil Enciso Reyes, quién ha sido acusado formalmente de acosar a jóvenes empleadas a su cargo.
Situación que ya se hizo pública.
Entonces, ¿por qué no lo suspende de manera provisional para salvaguardar la integridad de las víctimas, mientras continúan las investigaciones?
¿Acaso porque es su amigo?
¿El nepotismo no es corrupción?
Porque, recientemente se nombró como auxiliar de la Administración de Juzgados Civiles a Jessica Guadalupe Hernández García, quién es prima hermana de Alejandra Torija García, directora general de Seguimiento y de quien se dice sostiene una relación muy cercana con Martínez Hernández.
¿Acaso el abandono de los asuntos no es una forma de corrupción?
Claro que sí y muestra de ello es que 600 asuntos del extinto Juzgado Municipal de Cuautlancingo siguen tirados en el suelo del Juzgado Primero Civil de Cholula, en virtud de que su titular no puede trabajarlos puesto que el Consejo no ha dado indicaciones de cómo radicarlos.
Y a pesar de que ha sostenido que desapareció a los juzgados municipales por ser fuentes de corrupción, lo cierto es que si bien hubo algunos abusos no se puede generalizar y que, por ejemplo, bastantes ciudadanos que únicamente promovieron su rectificación de acta de nacimiento para obtener una pensión, o inscribirse a los programas sociales del Gobierno Federal, deberán esperar meses hasta que los jovencitos “expertos” del Consejo de la Judicatura tomen una decisión al respecto.
Ahí no termina.
Hay muchos más casos.
Por ejemplo están administradores dando «línea» a los jueces para resolver en favor de alguna de las partes contendientes en un juicio y altos funcionarios del Consejo patrocinando asuntos, y cobrando por ello grandes cantidades de dinero aprovechándose del cargo que ostentan.
Todo ello documentado por quien esto escribe, pero lo cual será materia de otra columna.
Por cierto, ¿sabrá el Gobernador Alejandro Armenta Mier lo que hace quien le conectaba las bocinas en los actos de campaña y que de manera inexplicable es titular del Poder Judicial del Estado?
Con el agregado:
Claramente se ve que Pedro Antonio Martínez Hernández está en campaña.
La interrogante es: ¿para qué?
La elección judicial está aún lejana y malgastar recursos públicos en una promoción anticipada no sólo es riesgoso sino poco útil.
¿Acaso le ofrecerán algo más?
¿Una Regiduría o una Diputación Local?
Porque para más, lo le alcanza.
Al tiempo.