Lalo, Mundo y Mario van por dirigencia estatal del PAN

Lalo, Mundo y Mario van por dirigencia estatal del PAN

Rumor sin Fronteras / Por Gerardo Pérez García

Después del tsunami del domingo 2 de junio que llevó al PAN –PRI y PRD- a perder su “corredor azul”: Puebla Capital, San Pedro Cholula, Cuautlancingo y Coronango, no ganar una sola de las 26 diputaciones locales, como ninguna de las 16 diputaciones federales, y los dos escaños al Senado, dio inicio el choque de trenes por disputa de la dirigencia estatal entre conservadores y liberales de Acción Nacional.


En una vertiente transita Eduardo Rivera Pérez, candidato perdedor al gobierno y de las últimas figuras de la emblemática organización del Yunque, y arropado por el alcalde sustituto Adán Domínguez durante encerrona-comida celebrada la semana pasada.


Ahí, el yunquista Felipe de Jesús Mojarro destapó a Rivera Pérez a la candidatura del Comité Ejecutivo Nacional.


De manera paralela transita Mario Riestra Piña, que pese haber perdido contienda por la alcaldía, es bien visto por el sector joven, aunado que no representa al “viejo PAN”, tampoco a la ultra yunquista; pese al silencio que ha guardado, del 2 de junio a la fecha, es mencionado para dirigir al CDE del PAN, o el Municipal.


En una tercera pista corre Mundo Tlatehui Percino, Presidente Municipal de San Andrés Cholula, quien después de que su esposa Lupita Cuautle ganó la alcaldía para convertirse en la primera mujer en gobernar a las y los sanandreseños, pasó a convertirse en referente político-electoral al ser el único municipio de importancia que ganó el albiazul.


Hecho relevante, porque después de la capital, San Andrés Cholula es el segundo municipio de mayor trascendía política y económica del Estado.


Lo que llevó a que Mundo Tlatehui “levantara la mano” para encabezar a su partido. Demandó “abrir las puertas” del instituto y que elección de la dirigencia sea por la militancia y no la cúpula determine quién.

MICALCO SE ENTREGÓ A RMV Y A SALOMÓN CÉSPEDES; ALCÁNTARA HIZO MUTIS CON MBH

La crisis partidista- electoral que estalló el pasado 2 de junio, inició cuando Rafael Moreno Valle ganó en 2010 la gubernatura y a partir del 2011 se apoderó de la dirigencia y estructura y Rafael Micalco Méndez, presidente estatal, “guardó silencio” y acataba todas las órdenes morenovallistas.


Moreno Valle impuso en 2013 a la Presidencia Municipal a José Antonio Gali Fayad.


En 2016 al mismo Gali Fayad a la “mini gubernatura”, pese a no contar con cartas credenciales del PAN.


Lo mismo hizo en 2018 al imponer a su esposa Martha Érika Alonso Hidalgo candidata a Casa Puebla.


Yunquistas y conservadores de Acción Nacional… guardaron silencio.
Ejemplo de ello son Pablo Rodríguez y su esposa Mónica Rodríguez Della Vecchia, fervientes seguidores de Moreno Valle.


Ni qué decir de Eukid Castañón Herrera, uno de los hombres de mayor confianza del entonces poderoso gobernante, que de la cárcel de alta seguridad de Durango retornó a Puebla para operar la campaña de José Chedraui Budib a la alcaldía, con el beneplácito del gobernador Sergio Salomón Céspedes.


También se doblegaron en el Congreso del Estado en enero de 2019 para elegir Gobernador Interino, que al fallecer la gobernadora Alonso Hidalgo los legisladores panistas tenían mano para proponer.


No aconteció y el priista Guillermo Pacheco Pulido fue electo titular del Ejecutivo por seis meses.


El arribo de Miguel Barbosa Huerta a Casa Aguayo no cambió la inexplicable sumisión del PAN. Eduardo Alcántara Montiel, coordinador de los legisladores en el Congreso, hizo mutis al serial de ataques y persecución contra políticos que llevó a cabo el barbosismo, a través de Julio Huerta Gómez, primo hermano del extinto gobernante y del Fiscal General del Estado, Gilberto Higuera Bernal.


Al relevo de Alcántara en el Legislativo llegó Rafael Micalco para guardarse y no tocar ni con el “pétalo de una rosa” al mandatario sustituto Salomón Céspedes Peregrina.


Breve reseña que sirve de marco para encontrar una de las múltiples causales que llevaron al PAN a dramática derrota en las urnas, donde los votantes le cobraron factura al albiazul.


De ahí la importancia del apunte de Edmundo Tlatehui: “Abrir el portón de la casa panista”, sumar a la ciudadanía, desterrar filas y fobias.


Y que la elección próximo comité estatal sea por votación de la militancia, y no de las “familias custodias”.

ANA TERE AL FRENTE DE COMISIÓN NACIONAL DEL PAN PARA RELEVO DIRIGENCIA

La poblana Ana Teresa Aranda fue designada presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, la cual se encargará de organizar el proceso de renovación del CEN del PAN.


Sobre el método precisó:
Si las dos terceras partes de los consejos estatales, que además hayan acordado por mayoría calificada que la elección del presidente nacional sea por el Consejo… así se hará.


Caso contrario se irá al método tradicional… que la militancia vote para elegir al nuevo, o nueva, presidenta nacional del PAN.


Elección que se llevará a cabo el próximo mes de noviembre. Antes, en septiembre habrá un presidente interino, pues Marko Cortés al asumir su escaño en el Senado, dejará la dirigencia.


Por cierto, ¿Lalo Rivera al liderazgo nacional del PAN, cuando están apuntados Adriana Dávila, Kenia López, Damián Zepeda y Jorge Romero?


¿Cortina de humo para que lo apuntalen al estatal?


¿Mario Riestra tendría más posibilidades de ir por el Comité Municipal?


¿Mundo Tlatehui ganaría en votación de la militancia?


Al tiempo.

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