¿Quién de la 4T me quiere en la cárcel?… Lourdes Mendoza

Rumor sin Fronteras / Por Gerardo Pérez García

 

La periodista Lourdes Mendoza se levanta del sillón, cierra el puño, alza el tono de voz y con el índice apunta hacia el auditorio: “Mi dignidad, la de mi hija y familia… no tienen precio”.

Da unos pasos al frente, sostiene el micrófono con la mano izquierda y con la derecha vuelve a dirigirla hacia el auditorio:

Cuando tú eres periodista, tú único trabajo es tener todo documentado –soportado-, y eso es lo que tenemos que hace como periodistas, esa es la máxima de un periodista. “Y jamás revelar tus fuentes”.

Ahonda:

“Yo creo que lo que querían era callarme. Y cómo me iban a callar, pues manchándome. Fui linchada mediáticamente”.


Más “no me doblé.

Y claro que tenía miedo. Mucho miedo”.

Pero tenía que defenderme. Me defendí.

Y le gane gané el juicio a Emilio Loza Austin”.

Con orgullo reitera:

“Soy la única que ha podido ganarle a Emilio Lozoya”; los tres juicios los he ganado.

Lourdes Mendoza Peñaloza estuvo en Puebla –lunes pasado- para presentar su libro “Con la Frente en Alto”, donde la introducción corrió a cargo del Diputado Federal Mario Riestra Piña y de Mariana Moguel Robles, en el auditorio de la Universidad Angelópolis, ubicado en el corazón del emblemático barrio de Analco.

Con 27 años de ejercer el periodismo y autora de la columna “Sobremesa” en El Financiero, rememora: Una mañana me desperté que estaba en la lista de acusados, junto a 17 funcionarios públicos –era la única mujer- “por una bolsa”.

Eso me valió perder credibilidad. Ser despedida de W-Radio. señalada con hashtag #LadyChanel.

Y ser nombrada en las mañaneras del Presidente López Obrador como la “periodista que recibía bolsas”.

Se sienta. Da un sorbo a la botella con agua. Se mece su larga cabellera. Y suelta:

“Usaron una bolsa y yo no me iba a quedar con ese golpe, ni mi hija, ni mi carrera periodística, ni lo que significa tu nombre”.

-Entonces-, desde el día uno dije: –Emilio Lozoya– está mintiendo, lo voy a demandar y llegaré hasta las últimas consecuencias.

 

ENFRENTÉ A MI VERDUGO

 

Lourdes Mendoza tiene un cariño especial por Puebla, pues un poblano, Javier Lozano, -fue Secretario Federal del Trabajo con Felipe Calderón– la llama, 9 de octubre 2021, para decirle quién estaba cenando en el restaurante Hunan, en Lomas –CDMEX-

“Tenía miedo de enfrentar a mi verdugo. No sabía qué hacer. Ir o no ir”.

Pero, “me dejé ir… voy para allá”.

-No hay reportero sin suerte-, así que llegué. Me puse el tapabocas y entré.

Temblaba, sentía miedo y enojo. Recorro el salón principal y no estaba. Subo a la terraza y ahí estaba Emilio Lozoya, con un grupo de personas cenando.

“Me paré frente a él para defender mi honra, mi trabajo, ni nombre y el de mi hija”.


Lo veo y con mi celular le tomé cuatro fotografías.

Le espeté:

“No estás arraigado, traes brazalete”. Y –Emilio– grita… ¡camarero, camarero!
De inmediato salí y subí las fotos a redes sociales.

Fue una bomba mediática.

De inmediato la 4T salió atacarme. –GenaroVillamil dijo que “era una foto vieja. Que yo no las tomé”.

Ataja:

Emilio está en la cárcel por sus actos, no por mí. Pero sin duda la fotografía lo hundió”.

Y festina:

“Es la primera vez en México que una imagen en redes sociales se transforma en una indignación social y termina en una consecuencia jurídico-legal”.


-Porque-, la Fiscalía General de la República se ve obligada a romper el acuerdo y solicita al juez la prisión. Y se queda en la cárcel. Lleva dos años y dos meses.

 

ME QUIERE MUERTA

 

Reconoce que sí ha temido por las amenazas de Lozoya… “Me quiere muerta, porque por mi culpa está en la cárcel”.

Además, entre líneas suelta:
“Alguien de la 4 Transformación me quiere en la cárcel”.


Por ello, cuando el conductor del programa dio paso a preguntas del auditorio, este tecleador le inquirió:
¿Quién de la 4T la quiere en la cárcel?

¿López Obrador, el Fiscal General de la República?

¿Quién…?

Lourdes Mendoza sonrió. Mira de nueva cuenta al auditorio.

Y responde:
“Lee el libro, ahí encontrarás la respuesta”.


Y volvió a sonreír.

Al tiempo.