En espera llegue “mi bola”: Rafael Moreno Valle Buitrón

Rumor sin Fronteras / Por Gerardo Pérez García
Del lazo familiar de los Moreno Valle y el peso que conlleva llevarlos, lo que implica estar bajo el cuadrante del estigma político y social, pero sobre todo el de claroscuros —para unos más obscuros, para otros más claros —, Rafael Moreno Valle Buitrón de entrada no puso cortapisa alguna para la entrevista y, por ende, no elude ningún cuestionamiento.
Al contrario, dio puntual respuesta.
Dijo que para él es un privilegio ser parte de su familia.
Es un honor.
Es un orgullo llevar el apellido Moreno Valle.
Sobre su aspiración política, rumbo al 2027, cuando está teniendo fuerte despliegue mediático y social, Moreno Valle Buitrón apuesta por los términos de un juego de béisbol.
Voy a responder en términos beisboleros.
Porque soy como los buenos bateadores.
—¿Cómo son?, se le cuestiona durante su participación en el programa Foro de Expresión.
Un buen bateador tiene que esperar a que llegue su bola.
“Y yo estoy esperando que llegue mi bola”.
Y cuando llegue la buena… “voy a dar un buen batazo”.
Eso sí se los digo.
—Como buen cuarto bat…
No. Yo juego tercera y primera base.
Además, sigo jugando.
En la imaginaria del juego, Rafael visualiza:
Entonces, cuando llegue la bola voy a dar un buen batazo.
Ese batazo puede ser con bases limpias, con un jugador en base o con casa llena.
Puede ser que dé un hit.
Un doblete.
Un triple.
O en una de esas un gran slam con casa llena y entonces puedo producir cuatro carreras.
Por ello, “estoy esperando mi bola para batear”.
Entiendo el juego. Sé correr. Corro rápido.
Sé leer las señales. Sé fildear.
Soy bueno en la ofensiva y bueno en la defensiva.
—Buen robador de bases?
Soy rápido y para robarte una base hay que leer las señales. Hay que saber en qué momento tienes que salir disparado a la segunda, tercera o al plato.
Seguro de sí mismo, vaticina:
“Voy a dar un hit y seguramente vamos a estar ahí”.
El béisbol como la política, es un juego de tiempos y tiene que llevar su timing.
—¿Cuál sería la bola que está en espera… diputación local, diputación federal o la Presidencia Municipal de Puebla?
No se engancha con la pregunta.
Y a bote pronto apunta: tengo que esperar ver cómo viene la bola. Puede ser una curva, una recta, un slader, una de nudillos.
Hay que esperar tu pelota, ataja.
Más debo decir, los procesos políticos aún no empiezan. Se tiene que esperar a que salga la convocatoria.
Y lo que veo y percibo que hay mucha inquietud de los medios de comunicación y de la gente. Porque estoy caminando bastante y mucha gente me dice: “oiga, anímese”.
Animado estoy. Empiezo desde temprano con carruseles de medios, visitas con el trabajo de la Comisión de la Vivienda. Salgo al interior del estado, pues tenemos programa de vivienda en 12 municipios.
Por cierto, mi padre —Rafael Moreno Valle Sánchez— decía una frase muy cierta: “Los tiempos de Dios son perfectos”.
Y yo vivo un día a la vez.
Ahí queda plasmado el sentir de Rafael Moreno Valle Buitrón.
El empresario que afirma con orgullo portar el apellido Moreno Valle.
El de un tío, general Rafael Moreno Valle, que fue gobernador.
El de un primo, Rafael Moreno Valle Rosas, que fue gobernador.
El de su señor padre, Rafael Moreno Valle Sánchez, empresario y amante del deporte.
Ahí queda el político que está en espera llegue su bola.
Y entonces dará el batazo.
Resta esperar si será un hit, triple o un slam.
Al tiempo.