Corazón Barroco en la IBERO: Regresa la tradición del Altar de Dolores a la Universidad Jesuita

Corazón Barroco en la IBERO: Regresa la tradición del Altar de Dolores a la Universidad Jesuita

Por: Redacción Foro21

SAN ANDRÉS CHOLULA, Pue. — Tras un paréntesis de seis años, el aroma a naranja amarga y el brillo de la talavera volvieron a inundar los pasillos de la IBERO Puebla. Estudiantes y académicos se unieron para rescatar una de las tradiciones más profundas de la Cuaresma mexicana: el Altar de Dolores, una representación simbólica que honra el sufrimiento de la Virgen María ante la Pasión de su hijo.

Herencia Jesuita y Sello Poblano

Aunque la tradición nació en Italia en el siglo XIII, fueron los jesuitas quienes la popularizaron en México durante el siglo XVIII. En esta edición, la IBERO Puebla fortaleció el vínculo con la identidad local mediante una colaboración con el taller Casa Torres, integrando tibores de talavera que refuerzan las raíces virreinales de la región.

El Mtro. Alfredo Cruz Colín, jefe de Talleres Artísticos, destacó que este altar no es solo un objeto decorativo, sino una herramienta de educación intercultural que combina arte, espiritualidad y memoria.

Simbolismo: El lenguaje del dolor y la esperanza

Cada elemento en el altar cuenta una historia de dualidad:

  • Lágrimas de vidrio soplado: Representan el llanto de la Virgen.
  • Naranjas amargas con banderitas: Evocan la tensión entre el sufrimiento (amargura) y la esperanza de la resurrección (el brillo metálico).
  • Tapetes de aserrín y papel picado: Colores morados y blancos que marcan el luto y la pureza.
  • Saeta Flamenca: La experiencia se complementó con este canto andaluz que eleva el sentido de comunidad y devoción durante la procesión.

Una invitación a la reflexión

La Universidad extiende la invitación no solo a sus alumnos, sino al público en general, para visitar esta obra que permanecerá abierta como un espacio de pausa y reflexión cultural. Es una oportunidad única para observar de cerca cómo la juventud poblana mantiene vigentes las prácticas que nos definen como sociedad.

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