Semana laboral de 40 horas a la mexicana

En México se esta llevando a cabo un proyecto de reforma laboral para pasar de 48 horas de trabajo a la semana a 40 horas a la semana. Como antecedente recordemos que la semana de 48 horas en México lleva existiendo desde 1917, derivado también que a nivel internacional el mundo transitó a las jornadas diarias de 8 horas. Antes de este cambio, la desigualdad social era brutal, los trabajadores eran severamente explotados, con turnos sin fin, sin prestaciones, algunos recibían un salario en especie inclusive y condiciones extremadamente precarias. Derivado de la lucha internacional de los sindicatos y trabajadores por la justicia social se negoció el convenio 001 de 1919 en donde la Organización Internacional del Trabajo establece la obligatoriedad de las jornadas de 8 horas para los países miembro de la ONU.
Con esto en mente y entrando en materia, este tema tiene muchos enfoques, sin embargo, considero el enfoque central deber ser el análisis de nuestro tiempo de vida y recreación vs nuestro tiempo de trabajo. En un año aproximadamente vivimos los seres humanos 8766 horas. Más de 100 años después, el mexicano promedio continúa laborando según la OCDE 60 horas a la semana lo que equivale a 2,200 horas al año. Sumémosle que un(a) mexicano(a) promedio duerme 6.5 horas al día (y eso que somos de los países que menos duermen). Esto quiere decir que en un año dormimos 4,572.5 horas aproximadamente, cuando a este dato le agregas las 2,200 horas que pasas en el trabajo se traduce en la alarmante estadística de que en un año tan solo tenemos 1994 horas aproximadamente para VIVÍR.
Tiempo para compartir con la familia, con los amigos, actividades espirituales, sociales y académicas.
Cuando vemos los fríos números nos damos cuenta de porque las sociedades enferman y producen fenómenos exacerbados como la violencia.
En una sociedad en donde tan solo podemos invertir el 22% de nuestro tiempo, a veces menos (datos aproximados) para vivir en todo el sentido de la palabra, es que se hace necesaria la discusión social sobre transitar a un modelo laboral que nos permita tener un mejor balance entre recreación y trabajo.
No solo se trata de reducir la jornada laboral, es un tema complejo pues abarca todos los aspectos de nuestras vidas sociales. Es por esto que múltiples cámaras empresariales y organizaciones de trabajadores se han manifestado sobre el tema, inclusive coincidiendo en algunos puntos como la progresividad de la aplicación de la ley, la oportunidad de poder aplicar la semana reducida a 40 horas de manera diferenciada dependiendo de la actividad económica de la que se trate, esto quiere decir que no es lo mismo el impacto que tendrá para un restaurante que para una planta automotriz. El gobierno por su parte escuchó a los sectores y coincidió en la progresividad de la aplicación, es decir la semana reducida se comenzaría a aplicar de 2 en dos hasta llegar a las 40 horas para el año 2030.
Sin embargo, el más reciente proyecto de ley aprobado por la cámara de senadores deja muchas interrogantes. Sobre todo, en un punto que en mi opinión es vital ¿Realmente haremos efectivas las 40 horas? La discusión hace 100 años era pasar de un modelo de 62 horas a la semana o más a una jornada reducida de 48 horas efectivas. Sin embargo, en mi exclusiva opinión los mexicanos encontramos otro camino, la jornada si pasó a 8 horas a la semana pero se permitieron 9 horas extra semanales para que al final termináramos trabajando lo mismo que hace dos siglos, solo que ahora se les llamarían “horas extra” y tendríamos una recompensa de que serían pagadas al doble y después de 9 horas a la semana tendrían que pagarse al triple. En otras palabras, acabamos trabajando lo mismo, con un pequeño beneficio económico.
Esta nueva reforma puede tener un destino similar. Que no hagamos efectivas las 40 horas a la semana y dos días de descanso y que en realidad terminemos trabajando 48 horas como debió haber sido hace más de 100 años. El senado aprobó un proyecto que modifica el Artículo 123 de nuestra constitución que data de 1917 y en efecto señala que la reforma deberá ser gradual o progresiva así mismo se establece que no habrá reducción en los salarios ni prestaciones. Por otro lado, causó revuelo debido a que no se menciona que los trabajadores tendrán derecho a dos días de descanso (esta fue una petición del sector de los trabajadores) y también aumenta el número de horas extras permitidas pasando de 9 a 12, tampoco se aborda con claridad qué tanta holgura tendrá la nueva ley para ser aplicada dependiendo del caso al que se trate.
Recordemos que hoy se permiten 9 horas extras a la semana pagadas al doble y rebasando estas 9 horas deberán ser pagadas al triple, después de esas 9 horas la gente no esta obligada a trabajarlas. Sin embargo, la tradición mexicana es que se trabajan hasta 12 horas extras. Quizá de ahí viene la iniciativa de modificar de 9 a 12 las horas extras. Será la labor de la cámara de diputados de aprobar, enmendar o rechazar el proyecto de la cámara de senadores. Muchos quisieran que la reforma fuera como en algunos países de Europa, Asia o inclusive de América donde se trabajan y hacen efectivas las 40 horas. No olvidemos que inclusive hay países donde ya laboran solamente 4 días a la semana o sea 32 horas semanales efectivas. Esto nos demuestra que no es imposible y que vamos un poco retrasados en el debate. De cualquier forma, esta nueva ley significaría un avance para los(as) mexicanos(as) pero se antoja a que sea TOTAL la victoria para todas las personas y que se hagan efectivas las 40 horas de trabajo y dos días de descanso obligatorios. Sea de una forma u otra el resultado, no cabe duda que será una reforma a la mexicana y tenemos la oportunidad de redefinir lo que esto significa por el bien de todas y de todos. No olvidemos que todas y todos somos trabajadores y en México más.

LIC. HIRAM ERICK SÁNCHEZ PAVÓN
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