Trump sacude Davos: Amenazas por Groenlandia, insultos a aliados y rechazo a la energía limpia

Trump sacude Davos: Amenazas por Groenlandia, insultos a aliados y rechazo a la energía limpia

DAVOS, SUIZA. – En una intervención de más de una hora que osciló entre el autoelogio y la hostilidad abierta, el presidente Donald Trump utilizó el escenario del Foro Económico Mundial para arremeter contra sus aliados históricos, cuestionar instituciones autónomas y reiterar su inusual exigencia de adquirir Groenlandia.

El discurso, que provocó risas nerviosas y gestos de incredulidad entre la élite global, dejó clara la postura de «América Primero», tensando al máximo la relación transatlántica.

Groenlandia: «Una petición modesta»

Trump insistió en que el control de Groenlandia es un asunto de seguridad nacional para EE. UU. frente a Rusia y China. Aunque descartó el uso de la fuerza militar por ahora, lanzó una advertencia directa a Dinamarca y a los líderes europeos: pueden aceptar la negociación o Estados Unidos “lo recordará”.

El mandatario calificó a Dinamarca de “desagradecida” y afirmó que solo Estados Unidos puede defender la isla, a la que describió como un lugar “frío y mal ubicado”.

Ataques directos a Europa y aliados

La ofensiva no se limitó a la cuestión territorial. Trump dirigió duras críticas a diversos frentes:

  • Europa: Afirmó que «sin nosotros, la mayoría de los países ni siquiera funcionan» y sugirió que, de no ser por EE. UU., en Europa se hablaría alemán.
  • Canadá: Arremetió contra el primer ministro Mark Carney, sentenciando que «Canadá vive gracias a Estados Unidos».
  • Suiza: Reveló que elevó los aranceles al 39% por una cuestión personal contra la expresidenta Karin Keller-Sutter, quien le resultó «repetitiva».
  • Ucrania y Rusia: Llamó «estúpidos» a Zelenski y Putin por no haber llegado ya a un acuerdo de paz.

Negacionismo energético y confusión geográfica

En un foro centrado en la sostenibilidad, Trump dedicó minutos a burlarse de la energía eólica, llamando «estúpida» a la gente que compra turbinas chinas. Sin embargo, los datos lo contradicen: EE. UU. y China obtienen cerca del 10% de su electricidad de esta fuente.

Incluso, protagonizó un momento de confusión al culpar a Islandia por la reciente caída de los mercados bursátiles estadounidenses, cuando analistas sugieren que la inestabilidad fue provocada por sus propias amenazas arancelarias.