«El Mowgli»: grabó el asesinato de un indigente, se lo envió por error a su mamá y terminó detenido

«El Mowgli»: grabó el asesinato de un indigente, se lo envió por error a su mamá y terminó detenido

  • Ulises Enrique, de 18 años, se jactaba de ser «sicario» y de haber cometido otros crímenes; cámaras de seguridad desmienten su versión de un enfrentamiento: la víctima caminaba abrazada a él antes de ser degollada.

CIUDAD DE MÉXICO. – Lo que comenzó como un intento de ganar notoriedad y «respeto» en el mundo criminal terminó en la captura de Ulises Enrique Castañeda, alias “El Mowgli”. El joven de apenas 18 años fue detenido por la Fiscalía General de Justicia (FGJ CDMX) luego de cometer un atroz homicidio en el Deportivo San Agustín Ohtenco, en la alcaldía Milpa Alta.

El caso dio un giro inesperado cuando la propia madre del agresor se presentó ante el Ministerio Público el pasado viernes 16 de enero. Según los reportes, Ulises Enrique se equivocó de chat en WhatsApp y envió a su madre los videos y fotografías donde confesaba el crimen, mostrándose con las manos ensangrentadas y sosteniendo el arma blanca.

🎥 La mentira grabada en video

En el material audiovisual, «El Mowgli» se jacta de su supuesta carrera criminal: «Este es el segundo muerto que llevo, mi familia no me cree… Yo soy el sicario», menciona mientras graba el cuerpo de la víctima, un hombre aparentemente en situación de calle que no representaba amenaza alguna.

Sin embargo, las cámaras de seguridad de la zona desmintieron cualquier versión de asalto o defensa propia. En las grabaciones se observa a Ulises caminando abrazado de su víctima, ganándose su confianza antes de llevarlo al interior del deportivo para degollarlo y herirlo en repetidas ocasiones.

⚖️ Justicia y detención

Gracias a la denuncia de su madre y a que el joven grabó el entorno del deportivo, las autoridades pudieron localizar el cadáver rápidamente. Ulises Enrique, originario de Tláhuac, fue capturado y puesto a disposición de un juez de control.

El caso ha generado conmoción no solo por la saña del ataque, sino por el nivel de cinismo del agresor, quien buscaba usar el asesinato como una «credencial» para su supuesta vida delictiva. «Que no hablen de más, es lo único que les pido», decía en uno de los clips mientras mostraba sus manos cubiertas de sangre.

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