El significado del 8 de marzo hoy

El significado del 8 de marzo hoy

Por Ximena Aranxazú López Gómez

El 8 de marzo no es un día de celebración. Es, sobre todo, un día para mirar de frente la realidad y preguntarnos qué tanto hemos avanzado y qué tanto nos falta por hacer.

Ayer, en muchas ciudades del país y también en municipios de nuestra región, las calles se llenaron de voces. Algunas mujeres marcharon, otras reflexionaron desde espacios comunitarios, y muchas más lo hicieron desde su trabajo cotidiano. Cada una, a su manera, recordó que la lucha por la igualdad y por una vida libre de violencia para las mujeres sigue siendo una tarea pendiente.

Este día dejó muchas imágenes. Mujeres jóvenes marchando por primera vez. Madres recordando a sus hijas. Niñas preguntando por qué existen estas protestas. Y también mujeres organizadas trabajando desde distintos espacios para construir soluciones reales.

El 8M nos recordó algo fundamental: los derechos de las mujeres no son concesiones, son derechos humanos que deben garantizarse todos los días.

Pero también fue un día que permitió reconocer la fuerza colectiva. Cuando las mujeres se organizan, cuando se crean redes de apoyo, cuando se generan espacios seguros de escucha y acompañamiento, comienzan a ocurrir cambios reales. A veces no son cambios espectaculares ni inmediatos, pero sí profundamente transformadores.

En muchos lugares, este día no sólo se expresó en las calles. También se vivió en jornadas de atención, en espacios de orientación jurídica, en talleres y en encuentros comunitarios donde se habló de derechos, de prevención de la violencia y de autonomía para las mujeres.

Esos espacios también forman parte de la lucha. Porque la igualdad no se construye solamente con consignas —que son necesarias—, sino también con acciones concretas que acompañen, orienten y fortalezcan a las mujeres en su vida cotidiana.

El 8 de marzo dejó reflexiones, pero sobre todo compromisos. El compromiso de seguir generando espacios donde las mujeres puedan encontrar apoyo, información y acompañamiento. El compromiso de seguir hablando de los temas que durante mucho tiempo se intentaron callar. Y el compromiso de seguir construyendo una sociedad donde nacer mujer no signifique enfrentar más obstáculos o más riesgos.

Que este día no se quede sólo en una fecha del calendario. Que sea un recordatorio permanente de que la igualdad no es una aspiración lejana, sino una tarea diaria que requiere voluntad, empatía y trabajo colectivo. Porque cuando avanzan las mujeres, avanza toda la sociedad.

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