Menopausia y ejercicio: el cuerpo no se apaga, se transforma

Por Luna Martinez
Durante mucho tiempo, la menopausia se ha asociado con pérdida, limitación o fragilidad. Sin embargo, desde el cuerpo, este periodo no representa un final, sino un cambio profundo en la forma en que el organismo se regula y responde al movimiento.
La disminución de estrógenos impacta en múltiples sistemas: masa muscular, densidad ósea, metabolismo, calidad del sueño y estado emocional. Cuando estos cambios no se entienden, muchas mujeres optan por dejar de ejercitarse o, por el contrario, continúan entrenando como antes, sin obtener los mismos resultados y aumentando el riesgo de lesión.
Aquí es donde el ejercicio deja de ser una opción estética y se convierte en una herramienta de salud y equilibrio.
Tres claves conscientes sobre menopausia y ejercicio:
- El cuerpo necesita estímulos distintos, no menos movimiento
Durante la menopausia, el error más común es reducir la actividad física por cansancio o miedo. En realidad, el cuerpo necesita estímulos específicos: fuerza, impacto controlado y movilidad, adaptados a esta nueva etapa.
- El ejercicio regula mucho más que el peso corporal
Moverse de forma adecuada ayuda a regular el sistema hormonal, mejorar el estado de ánimo, fortalecer huesos y músculos, y recuperar la sensación de estabilidad y control corporal. El ejercicio es regulación interna, no castigo.
- Descansar también es parte del entrenamiento
Dormir mal, sentir fatiga o irritabilidad no es falta de voluntad. Es una señal de que el cuerpo requiere ajustes en intensidad, recuperación y respiración. Entrenar mejor no siempre significa entrenar más.
Menopausia no es sinónimo de fragilidad
Cuando el ejercicio se adapta a esta etapa, muchas mujeres experimentan más fuerza, más conciencia corporal y una relación distinta con su cuerpo. El movimiento se convierte en una forma de sostenerse, no de exigirse.
Una forma simple de medir cómo responde tu cuerpo
Más allá de rutinas o tiempos, el cuerpo ofrece señales claras cuando el ejercicio es el adecuado.
Después de entrenar, observa:
- ¿Tu energía se mantiene o se desploma horas después?
- ¿Cómo duermes esa noche?
- ¿Tu respiración se siente más libre o más agitada?
- ¿Aparecen molestias articulares al día siguiente?
Si el ejercicio es el correcto, el cuerpo no queda agotado, sino regulado.
Medir no es controlar; es escuchar.
Escuchar al cuerpo también es parte del proceso
La menopausia no apaga al cuerpo. Lo invita a moverse de otra manera.
Entender este cambio es el primer paso para acompañarlo con respeto, conciencia y salud a largo plazo.
Luna Martinez
Fisioterapeuta especializada en terapia pulmonar, neurológica y deglución.
Personal trainer enfocada en el movimiento consciente, la prevención de lesiones y el entrenamiento funcional.
Fundadora y directora de Innovation Functional Training.
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