Joaquín Cisneros: Zedillo, Beatriz Paredes y Álvarez Lima me traicionaron

Rumor sin Fronteras / Por Gerardo Pérez García
En su libro de memorias “Vivir y servir”, Joaquín Cisneros Fernández, revela que el entonces Presidente Ernesto Zedillo Ponce de León como los ex mandatarios tlaxcaltecas Beatriz Paredes Rangel y José Antonio Álvarez Lima… “lo traicionaron para que perdiera la gubernatura de Tlaxcala en 1998”.
Desde Los Pinos, con Ernesto Zedillo, se llevó a cabo la operación para que el Revolucionario Institucional fuera derrotado no sólo en Tlaxcala, sino también en Zacatecas, Aguascalientes y Nayarit.
En Tlaxcala ejecutaron la traición quien era titular del Ejecutivo, Álvarez Lima, respaldado por la ex gobernadora Paredes Rangel.
Su doble juego, de día tricolor y de noche perredista, sirvió para que el priista, enfundado con el traje del PRD, Alfonso Sánchez Anaya, arribara al Palacio de Gobierno.
Sánchez Anaya, fue secretario de Finanzas en la administración gubernamental de Beatriz Paredes, al perder -en 1998- la interna ante Joaquín Cisneros emigra al Partido de la Revolución Democrática –PRD–
Se cuestiona:
¿Cómo perder la gubernatura, si el PRI gana 44 de los 60 municipios y logra la mayoría del Congreso del Estado?
No sólo eso.
También descubrió una diferencia inexplicable de ¡47 mil votos! Entre las boletas emitidas para presidentes municipales y las de gobernador, pese a que se entregó
el mismo número de papeletas a cada votante.
Joaquín Cisneros, cuyo padre Joaquín Cisneros Molina gobernó Tlaxcala, de 1958 a 1964, señala que en el hotel Posada san Francisco, se instaló un equipo de tecnología que se enlazaba a las computadoras del Instituto Tlaxcalteca de Elecciones –ITE–
A las 9 de la noche del domingo 8 de noviembre, día de los comicios, el ITE da conocer “la caída del sistema” justo cuando Cisneros Fernández iba arriba del cómputo.
Casualmente, el lunes al reiniciarse el conteo… la votación favorecía a Sánchez Anaya.
“LAS MANOS” DE ALVAREZ LIMA Y PAREDES RANGEL
Recuerda –con dolor- cómo Beatriz Paredes y José Antonio Álvarez lo “abrazaban” y acompañaban en la Plaza de Toros, donde rendiría protesta a la candidatura priista al gobierno, el domingo 17 de mayo de 1998.
Pensó que lo apoyaban y respaldaban para que triunfara.
Pero la realidad –al paso del tiempo-, lo cercaron para despojarlo del triunfo.
Describe a Beatriz como una mujer de excepcional talento, pero con igual de habilidades para manejar escenarios a su favor y obtener, “al precio que sea”, el poder.
Además, “lleva de la mano” a Sánchez Anaya a la candidatura del PRD, asegurándole que el PRI perderá por “instrucción superior”.
Respecto al –entonces gobernador José Antonio Álvarez Lima, dice que dispuso la parálisis operativa y de movilización del aparato gubernamental.
Aunado que emprende reformas para permitir alianzas de partidos, que allanaron el camino a Alfonso Sánchez, y bloquea entrega de prerrogativas que correspondían a la campaña del PRI.
Y bajo pretexto de favorecer una “democracias abierta”, se mantiene al margen de la campaña de Joaquín Cisneros.
Vaya coincidencia con la de Ernesto Zedillo, y su “sana distancia”, durante la campaña presidencial de Francisco Labastida Ochoa –en el 2000- cuando pierde ante el panista Vicente Fox, y el PRI después de 70 años entrega el poder al PAN.
Refiere el encuentro que sostuvo en Los Pinos con el presidente Ernesto Zedillo, catalogándolo de simulación, pues mientras lo felicita con frialdad y parquedad, lo cierto es que dio instrucciones para que el apoyo federal no llegara a los candidatos priistas.
Sin olvidar el premio presidencial que recibieron por la traición que realizaron en Tlaxcala: Beatriz Paredes arriba a la dirigencia nacional de la CNC y José Antonio Álvarez va de Embajador de México en Portugal.
-Acotándose que fue La Jornada de Oriente-Tlaxcala donde el periodista Raúl Jiménez Guillén publicó un extracto del libro “Vivir y servir”-
Ahí queda plasmada la historia de Joaquín Cisneros Fernández ante lo que considera alta traición de Ernesto Zedillo, Beatriz Paredes y Álvarez Lima para que perdiera la gubernatura de Tlaxcala en 1998.
Es la narración de su verdad en el libro “Vivir y servir”.
Y exposición de cómo la primera mujer gobernadora de Tlaxcala –y segunda del país-, Paredes Rangel, 1987-1993, y su sucesor en Palacio de Gobierno, Álvarez Lima, 1993-1999, traicionan al abanderado como a la militancia priista para que ganara el candidato del PRD.
¿Qué responderán don Ernesto, Beatriz y José Antonio?
Al tiempo.