Sudamérica en la Encrucijada de Trump

El reciente encuentro entre el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y su homólogo estadounidense Donald Trump en la cumbre de la ASEAN, en Malasia, se desvió de su agenda económica original para abordar el tema más explosivo y urgente de la región: Venezuela.
El panorama actual de América Latina está marcado por una escalada militar sin precedentes, impulsada por Washington. El despliegue del portaaviones USS Gerald R. Ford y otros buques, bajo la bandera de combatir el «narcoterrorismo», ha resultado en la destrucción de al menos diez embarcaciones y 43 víctimas mortales en las últimas semanas. El asesor de Trump, Stephen Miller, ha endurecido el discurso, calificando a los narcotraficantes como «terroristas» y abriendo la puerta a operaciones terrestres inminentes, sin descartar el uso de tropas en territorio, presumiblemente, venezolano.
La Peligrosa Escalada Caribeña
Esta ofensiva, justificada por el Pentágono como defensa de la seguridad nacional y respaldada por cazas F-35B y drones MQ-9, ha intensificado las acusaciones mutuas de terrorismo entre EE. UU. y el régimen de Nicolás Maduro. Opositores venezolanos, como María Corina Machado, ven con buenos ojos la presión de Trump, pues ataca directamente el financiamiento ilegal del chavismo. Sin embargo, la tensión es palpable y trasciende las fronteras venezolanas.
La situación es regionalmente volátil:
- Un buque de guerra estadounidense atracó en Trinidad y Tobago, peligrosamente cerca de la costa venezolana.
- Disidentes de las FARC en Colombia han amenazado con combatir a EE. UU. si las operaciones escalan.
- El presidente colombiano Gustavo Petro ha advertido sobre la posible suspensión de ayuda militar estadounidense, lo que podría desencadenar un conflicto bilateral por el control de rutas de narcotráfico y migración.
Lula: ¿Mediador de Paz o Salvavidas de Maduro?
En este contexto de inminente desestabilización, Lula da Silva se presentó a Trump como mediador entre EE. UU. y el gobierno de Nicolás Maduro. El canciller brasileño, Mauro Vieira, reveló que la propuesta busca «soluciones mutuamente aceptables» para preservar la paz en América Latina, que Lula insiste en describir como un «espacio de paz» amenazado por intervenciones externas.
Lula criticó abiertamente los ataques estadounidenses por considerarlos violatorios de la soberanía. Aunque esta intervención podría interpretarse como un intento genuino de desescalar el conflicto y proteger a Brasil, vecino fronterizo de Venezuela, también podría ser visto como una maniobra diplomática para «salvar» a Maduro y prolongar su régimen.
El Impacto Inevitable en México
La tensión en la región, si no se desactiva mediante el diálogo, tendrá repercusiones directas y severas para México, a pesar de la distancia geográfica.
- Presión Migratoria: Un conflicto escalado o una desestabilización en Venezuela y Colombia provocaría un flujo migratorio desbordado hacia el norte, ejerciendo una presión inmanejable sobre la frontera sur mexicana e incrementando las tensiones con Washington.
- Inseguridad Aumentada: El caos regional inevitablemente aumentaría el tráfico de drogas hacia el norte, desafiando las políticas de seguridad mexicanas.
- Inestabilidad Económica: El caos se traduciría en inestabilidad económica a lo largo de la cadena de suministro centroamericana, afectando indirectamente el comercio y la economía mexicana.
La mediación de Lula es, en este momento, una vía diplomática urgente para evitar un roce bélico. Sin embargo, la postura inflexible de Trump y el despliegue militar sugieren que la paz en Sudamérica pende de un hilo. México no puede ser ajeno a esta crisis, pues la desestabilización caribeña golpeará, indirecta pero severamente, su seguridad y economía. El diálogo es la única solución antes de que la encrucijada militar de Trump arrastre a todo el continente a un conflicto regional.