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Vamos al rescate de la poblanidad: Fabio Núñez

+ Soy de Puebla, vivo en Puebla y trabajo por Puebla; y es la hora de unir y multiplicar esfuerzos
+ Se está perdiendo la mexicanidad y, por ende, la nacionalidad; el Civismo fue retirado de los libros de texto
+ Hay que reconstruir el tejido social y para ello la Fundación Tepeyac 217 se suma a esta labor
+Fabio Núñez Espinosa, presidente y fundador de Tepeyac 217, proviene al  cien por ciento de la cultura del esfuerzo
+ Trabajó en Valle de los Ángeles y en un Despacho de Abogados para sostener a su familia y pagar sus estudios
+ La vida, circunstancias, perseverancia y disciplina lo llevan a la abogacía, Maestría en Administración y Doctor en Derecho
+ Basta de ser observador, espectador y crítico; es el momento de aportar a las clases desprotegidas

Por Gerardo Pérez García

Ante la descomposición social, la pérdida de valores, de principios y el ver cómo se derrumba día con día la sociedad, llegó el momento, y la hora, de cerrar filas para unirnos los poblanos y dar inicio a la gran cruzada de reconstruir el tejido familiar, que es el cimiento de toda nación, estado y municipio, advierte el empresario Fabio Núñez Espinosa.
“No hablo de un idealismo falso o trasnochado”, tampoco de una expectativa sin sustento.
Solo es cuestión que los poblanos desde su respectiva trinchera, en unidad y solidaridad, pongamos los cimientos de reconstrucción.
Para ello, se tiene que desterrar la insensibilidad, el dejar de cerrar los ojos y tender la mano a nuestros semejantes.
-¿Es prédica?
No, no, para nada, ataja el empresario constructor. Reconoce su fe en Dios y en la Virgen de Guadalupe.
Le pongo un ejemplo –dice al reportero-, en Los Héroes viven 1,500 madres solteras, en un conjunto de 14 mil casas, y todas ellas tienen que salir a trabajar para llevar el sustento a sus hijos.
¿Quién educa a los niños?… “la televisión y el celular”.
-¿Qué hacer ante esta cruda realidad?
Que los empresarios volteemos los ojos al enorme sector de madres solteras, ver el tipo de manualidades que pueden elaborar desde casa, darles la materia prima y la forma de comercializar los productos.
Así, ellas podrán trabajar desde casa. Estar atentas y al cuidado de sus hijos. Y la televisión y celular serán sustituidos por la madre.

 

FUNDACIÓN TEPEYAC 217

-¿Qué está haciendo como empresario para respaldar –en concreto- a las madres solteras y no quede únicamente en discurso la solidaridad?
Fabio Núñez toma el vaso con agua. Se recarga en la silla.
Levanta la vista al cielo azul, que asoma nacimiento de nubes.
Y ataja.
“No es choro, ni apunte de un político”.
Mi postura es real, cien por ciento real… provengo de la culta del esfuerzo, provengo de una raíz humilde, pero rica en principios, valores y fe.
Viví con mi abuela –colonia González Ortega-, quien me enseñó a ser responsable y valerme por sí mismo –la remembranza le nubla la vista y la voz se le corta; toma agua y se repone-
Trabajé de “mil usos” en la funeraria Valle de los Ángeles –de la familia Blumenkrón- para el sostén de mis estudios. Con orgullo lo manifiesto. No me apena. Todo lo contrario, me enorgullece.
Cursé la primaria y secundaria en el Instituto Normal del Estado, preparatoria en el Centro Escolar Morelos y carrera de abogado –remarca, mi Alma Máter- en la BUAP.
Me casé muy joven -25 de casado, dos hijos y una esposa que son mi orgullo-, estaba en la facultad de Derecho y toque la puerta del Despacho Jurídico del maestro Florentino Téllez.
Esas vivencias, esas experiencias y tocar puertas y puertas, muchas de ellas se abrían, otras no, me llevan a no olvidar nunca mi raíz.
Y hoy que la vida –y el Poder Superior-, y la empresa constructora que presido, me permiten ver mi ayer y regresar lo que un día unas personas me dieron, me llevó a crear la Fundación Tepeyac 217 para que sea el vehículo de apoyo y respaldo de quienes menos tienen, de quienes demandan una “mano amiga”, una “mano solidaria”.
Porque algo tengo claro: “hay que enseñar a pescar y no solo regalar el pescado”.
Ahí está -y estará- Fundación Tepeyac 217. De momento se está trabajando en la ciudad de Puebla y pronto nos expandiremos a cada uno de los restantes 216 municipios del estado.

DE ABOGADO A CONSTRUCTOR

Fabio Núñez, amante de la bicicleta y motociclismo, deporte que lo libera, que le da autonomía y fortalece para no temer al reto, charla con Foro 21 donde muestra su espíritu emprendedor que lo lleva a que salte el rostro humano y solidario.
-¿Qué lo lleva de abogado a constructor?
Toma de nueva cuenta el vaso con agua. Da ligero sorbo. Se recarga en la mesa.
Y responde:
“La necesidad y tener un ingreso extra para el sostén de mi familia”.
Rememora:
Un amigo me invita a entrar a la construcción, del cual no tenía idea alguna.
Yo quería ser funcionario público, pero ingreso a Derecho en virtud de que el maestro de Civismo era abogado y quería seguir la carrera de la abogacía.
Ya en la facultad de Derecho en la BUAP, trabajaba en el Despacho del maestro Florentino Téllez y el destino me pone un asunto de un ingeniero, con quien se da una fraterna relación.
Y ese ingeniero me relaciona con jefes del SOAPAP, quienes me contratan para dar servicio de mantenimiento a los pozos.
Para ello, tuve que estudiar y asesorarme en servicio a pozos.
Y con un préstamo logré comprar una máquina.
Inicia una estabilidad económica, pero no es duradera, ya que al darse los cambios de directivos de SOAPAP, éstos no me renuevan el contrato de servicio y me quedo sin trabajo.
Lo que es la vida y sus circunstancias…
Termino la carrera de abogado, se acaba contrato de mantenimiento de pozos e ingreso a la asesoría del Poder Legislativo.
-¿Cómo?
El Diputado Federal Alfonso Bello Pérez me incorpora a su área de abogados en la Cámara de Diputados, donde –por cierto- conozco al legislador Eduardo Rivera Pérez y el trabajo parlamentario del PAN.
Y retorno –agrega- al campo de la construcción en el municipio de Tehuacán con el programa de piso firme y vivienda digna.
Posteriormente recorro todo el estado con ambas acciones del gobierno federal, lo que me permite conocer carencias y necesidades de la población.
Caminar empresarial donde quería ayudar, pero no sabía cómo emprender las acciones.
Con un grupo de amigos se llevaba apoyo a esas regiones. Y al año siguiente que se regresaba, resulta que estaban igual o peor.
Y es lo que me lleva a crear la Fundación Tepeyac 217 para ayudar y servir a la gente.
Aclara:
“Fundación Tepeyac 217 no tiene tinte político alguno”.
Desde “El Tepeyac” se está enseñando a la gente a pescar y no únicamente a que reciban el pescado.


CLARO QUE ME GUSTA LA POLÍTICA

-¿Le interesa la política?
Fabio Núñez guarda silencio unos segundos. Vuelve a levantar la vista al cielo. Extiende el brazo derecho y con el índice apunta a los alto al tiempo que expone:
¡Claro que sí!
Todo ser humano por naturaleza participa –participamos- en la política, ya sea quienes trabajan en el campo, en la fábrica, el comercio, la industria, en la universidad.
“Es la hora de abandonar el sillón de observadores, de espectadores, de críticos”, y ponernos el traje de actores desde nuestra trinchera.
Machaca:
“No podemos exigir lo que no damos”.
Es la hora de sumar voluntades y esfuerzos, de respaldar a los sectores vulnerables sin esperar nada, absolutamente nada, a cambio.
No podemos ser ajenos e insensibles ante el dolor y sufrimiento de quienes nada tienen y requieren de comida y un techo.
Es la hora de rescatar la poblanidad y el orgullo de ser mexicanos.
Soy de Puebla. Vivo en Puebla. Y quiero heredar una Puebla de paz y desarrollo a mis hijos y semejantes.
Ayer me abrieron las puertas cuando tenía que llevar el sustento a mi familia.
Hoy me corresponde abrir las puertas a quien esté en busca de un apoyo.
-¿Es real su postura?
Claro que sí.
No es una postura, mucho menos una mentira.
Dios me ha dado mucho.
Y Fabio  Núñez se levanta de la mesa a emprender el camino y ruta de su Tepeyac 217.
¿Logrará su cometido?
Al tiempo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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