Home / Cultura / Un paso adelante, reabrir Secretaría de Cultura; 10 pasos atrás, que quede al frente Anel Nochebuena

Un paso adelante, reabrir Secretaría de Cultura; 10 pasos atrás, que quede al frente Anel Nochebuena

Sin duda alguna que uno de los primeros aciertos que ha tenido Martha Érika Alonso Hidalgo es buscar la reapertura de la Secretaría de Cultura de Puebla (SC), luego de que hace ocho años, como un reflejo del autoritarismo dominante y desprecio a la expresión artística se borró a esta dependencia del organigrama del Poder Ejecutivo. Sin embargo, ese proyecto podría naufragar si se cumple la intención de que la SC queda en manos de Anel Nochebuena, quien es autora del desastre cultural que se vivió en la capital en los últimos cuatro años y ocho meses.

Anel Nochebuena, acorde al morenovallismo, actuó con un alto rigor represor y autoritario al frente del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla (IMACP), el cual intentó convertir en un centro de censura a la comunidad artística urbana de la capital.

Además, mercantilizó la actividad cultural con exposiciones de costos exorbitantes, que eran de dudosa o nula autenticidad, siendo el principal objetivo el obtener ingresos del público. Dicho de otra manera, el IMACP se dedicó a hacer negocios, sin generar beneficios colectivos.

Uno de los primeros agravios que provocó Rafael Moreno Valle Rosas cuando llegó al cargo de gobernador –en el año 2011– fue mandar a cerrar la Secretaría de Cultura, tras prometer un proyecto culturas sin precedentes para Puebla, el cual nunca se concretó.

Ante el agravio que se dejó en la comunidad artística y cultural de Puebla, la nueva gobernadora pretende rehabilitar la SC, lo cual sin duda es un paso adelante contra el autoritarismo que ha privado en Puebla los últimos ocho años. Pero si se pone a Anel Nochebuena en esa responsabilidad, entonces lo ganado se habrá perdido.

Este columnista consultó a una especialista en el tema de cultura, quien me entregó el diagnóstico de la gestión de Nochebuena en el IMACP, el cual es el siguiente:

La ex directora del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla asumió el cargo durante la gestión municipal de José Antonio Gali y continuó con Luis Banck.

De formación en Filosofía y letras, con doctorado en Estética, obligaba a todos los trabajadores del instituto a decirle “doctora” antes que directora o por su nombre de pila.

Desde su llegada –a inicios de 2014– fue criticada por incluir en el IMACP a extranjeros en las principales áreas del instituto, algo que ella calificó como “internacionalizar” al organismo y estar en la misma sintonía de lo que sucedía a nivel internacional, en países como España, donde se formó.

El escritor Jaime Mesa, que ocupó el cargo de director del área de literatura y ediciones del IMACP, renunció a su cargo, no sin antes difundir una carta abierta en la que denunciaba “condiciones rústicas” para trabajar, además de que no existía una “dirección concreta” en el rumbo que tomarían proyectos como la propia Editorial 3 Norte, que es el sello del IMACP.

Fue señalada por la serie de exposiciones montadas en la Galería del Palacio municipal que, de inicio, cerraron sus puertas a los artistas locales y al arte contemporáneo, al que se supone debería estar enfocada. Además, de cierta forma el espacio expositivo se privatizó, pues todas las exposiciones tuvieron un costo de 60 pesos de entrada. Solamente había gratuidad en sus noches de museos, pero con cierto número de boletaje.

La primera de estas exposiciones fue Tutankamon, conocida entre personajes de la cultura como “Tutankarton” porque la mayoría de las piezas estaban hechas con este material, es decir, eran réplicas de mala calidad a la vista, y no se necesitaba ser experto en artes para notar su manufactura. De las 170 que integraban la muestra, solamente unas 30 eran originales.

Tutankamon también marcó el inicio del “trabajo” con empresas dedicadas a “montar” exposiciones sin el rigor de tener un curador serio y reconocido. En este caso fue la empresa History Time, a la que según Anel Nochebuena solamente se pagaron 350 mil pesos por publicidad, pues lo demás se pagó por medio de convenios y alianzas. Se dice que el precio real ascendió a más de 10 millones de pesos.

Otro caso fue Picasso, la estela infinita, que solamente contenía 26 acuarelas firmadas por el artista español, rodeadas de “lecturas contemporáneas” de artistas españoles actuales. Fue señalada porque uno de sus curadores, Rafael Sierra Villaécija, estaba asociado en su país natal, España, a una red acusada de cometer delitos como desvío de recursos públicos, lavado de dinero y tráfico de influencias. Esta exposición costó más de 12 millones de pesos.

La última exposición cuestionable fue Leonardo Da Vinci: el rostro de un genio, aunque de él solamente se incluyó una sola obra: La Tavola Lucana, de la que incluso se cuestiona su autenticidad por varias razones: porque aunque la prueba de Carbono 14 que señala que corresponde al periodo comprendido entre 1474 y 1505, tiempo que coincide con la labor de Da Vinci, no determina si la obra fue hecha o no por el artista; porque su curador Nicola Barbatelli fue quien la halló dentro de un lote de pinturas que le llegó y compró, por lo que juraba que es auténtica, cuando no se puede ser juez de aquello que se juzga; y principalmente, porque historiadores y curadores de grandes museos donde está la obra del artista italiano no han pedido la Tavola Lucana para estudiarla, además de que no ha sido expuesta en un gran recinto y en los buscadores no existen artículos académicos sobre la obra, es decir, la información es poca como para concluir que era un Da Vinci.

Además de estos aspectos, destacó que en las pasadas elecciones buscó una diputación local por el partido Pacto Social de Integración, y al no lograr un escaño en el Congreso, regresó a dirigir tan solo por unas semanas al IMACP.

De todos sus actos el más cuestionable fue el impulso y cobijo que dio al Programa de Artistas Urbanos, que lastimó a los creadores que trabajan en la calle por varias razones: porque lesionó la libertad de expresión pues prohíbe el abordaje de temas como el político; de trabajo, pues de inicio trató de imponer una cuota diaria y prohibía al mismo tiempo la venta y/o exposición de sus obras; y por la forma en que los trató, queriendo ser ella “la medida” con la cual calificar a los artistas y compañías, algo que fue señalado pues el IMACP nunca ha ofrecido talleres o procesos formativos, además de que quienes los calificarían serían funcionarios públicos y no especialistas en las diversas disciplinas.

Al final, tras las presiones de colectivos y artistas independientes, dijo que “el PAU nunca fue obligatorio, sino optativo”, aunque al inicio se habló de la posibilidad de que los artistas podrían ser levantados por la fuerza pública si ocupaban la calle, cosa que sucedió en por lo menos dos ocasiones documentadas por medios locales, incluidos La Jornada de Oriente.

CON INFORMACIÓN DE RETODIARIO.

Comentarios

comentario

Sobre Lijbuw